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miércoles, 7 de marzo de 2012

Reinos de Hierro 9 - Los bosques de Corvis

Tras nuestra llegada a Corvis empezamos a investigar los cabos sueltos que quedaban de nuestra anterior aventura lo cual nos llevó por extraños derroteros y, finalmente dimos inicio a la trilogía Fuego de brujas con el encargo del padre Dumas…

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Después de este incidente intentamos descubrir más sobre la Estrella que portaba en el pecho el líder de los atacantes de Ishtar y para eso tuvimos que adentrarnos en los bosques que rodean Corvis para encontrar un componente para un hechizo (unas glándulas de unos bichos llamados Lemax que permitirían a un alquimista hacer algunas pruebas). El viaje fue de todo, menos tranquilo. Varios miembros del grupo sufrieron unas fuertes fiebres y tras lograr que se recuperaran lo suficiente como para moverse por si mismos y derrotado a los Lemax encontramos un hombre herido y desorientado que nos informó que su barco había sido atacado en el río Negro y que varios de sus tripulantes habían sido secuestrados por un grupo de no muertos.

Seguimos los rastros hasta un extraño y horrendo lugar: un enorme árbol repleto de horribles símbolos, lleno de esqueletos colgantes alrededor del cual un gran número de no muertos estaban haciendo un extraño ritual con los dos secuestrados y una tercera persona desconocida. Acabamos con los no muertos en mitad de una tormenta infernal que descargaba sus rayos sobre nosotros como si el propio Wurm quisiera acabar con nosotros.

Hecho esto examinamos a los caídos, en especial al que estaba dirigiendo el ritual. Se trataba de unos no muertos muy peculiares, con glifos grabados sobre sus huesos y restos de ropajes y armaduras muy antiguos. Pero, tal vez lo más extraño de todo era que no encontramos rastro del nigromante que se supone que debía estar guiándolos ya que los no muertos no suelen actuar de forma coordinada por si solos. Donovan se quedó el arma del no muerto que dirigía el ritual y que parecía de buena calidad. En ese momento no le dimos mucha importancia, pero como se vería más adelante, esta pequeña decisión tuvo mucha importancia.

Por suerte las dos personas que habían sido secuestradas en el barco se encontraban únicamente heridos y respondieron rápidamente al tratamiento aunque uno de ellos (Elías Durst) seguía necesitando tratamiento. En el caso del tercer individuo resultó imposible hacerle recuperar la conciencia. Trasladamos a los heridos hasta el barco (El Número de la Dama) y tras repararlo regresamos a Corvis donde dejamos a los heridos en la catedral al cuidado de Dumas.

Al regresar a Corvis el obispo Dumas nos pidió que investigáramos unas desapariciones y profanaciones que se habían producido recientemente en algunos cementerios y creo que ninguno de nosotros podía imaginar a donde nos llevaría todo ello.

Seguimos el rastro de los incidentes y averiguamos que en varios lugares habían visto a una mujer rubia. Por suerte logramos unir algunas pistas y vimos que todos los panteones y tumbas saqueados tenían un único punto en común, todas esas personas habían participado en el último gran juicio de brujas que se había producido diez años antes en la ciudad y donde se condenó a muerte a un aquelarre de mujeres de Corvis.

No tardamos demasiado en saber que la líder del aquelarre había sido la hermana del padre Dumas y de ahí a sospechar de su sobrina, Alexia. Pero las descripciones no cuadraban con ella ya que todo el mundo nos decía que la mujer a la que habían visto eran rubia y Alexia es morena.

Nuestras investigaciones nos llevaron a la ciudad inferior, una serie de cuevas y refugios habitados sobretodo por la gente más pobre y dominados por los Grifos y los Gertens. Allí hablamos con Estiara una mujer que…, la dueña de… Me resulta difícil describirla sin entrar en juicios de valor, así que la definiré únicamente como una estudiosa de lo oculto, con una especial predilección por la nigromancia y otras artes oscuras que regenta un burdel de alto estanding y tiende a insinuarse cada vez que habla.

En la ciudad inferior también aceptamos un trabajo en principio sencillo que debía permitirnos ganarnos algunos recursos para cubrir nuestros gastos y que consistía en ir a buscar un baúl a un almacén bastante alejado. Tuvimos un tropiezo con un grupo de Grifos liderados por un hechicero devoto de Thamar y al llegar al almacén descubrimos que el lugar había sido utilizado para un extraño ritual donde habían asesinado a varios hombres aunque en ese momento no pudimos averiguar mucho más. Además también resultamos atacados por un Thrull, una bestia que se siente atraída por la energía mágica y que a punto estuvo de acabar con Donovan, pero que logramos hacer huir.


Relatos anteriores:

- Reinos de Hierro – casting inicial
- Reinos de Hierro 1 – El viaje inicial
- Reinos de Hierro 2 – El ataque de los salvajes
- Reinos de Hierro 3 – Investigando a Darak
- Reinos de Hierro 4 – Emboscada
- Reinos de Hierro 5 – En busca de la cabaña de Darak
- Reinos de Hierro 6 – La capilla de Darak
- Reinos de Hierro 7 – Exploración e invasión
- Reinos de Hierro 8 - El camino a Corvis


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