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miércoles, 17 de enero de 2007

Reinos de hierro 3 - Investigando a Darak


Ale, aquí está nuestra última sesión de Reinos de Hierro. Personalmente no estoy demasiado satisfecha de cómo ha acabado quedando el relato... pero tampoco tengo muy claro como mejorarlo así que os agradeceré cualquier crítica o sugerencia al respecto.

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Tras la batalla el pueblo entero permanecía en la tensa calma que precede a la tormenta. La empalizada había resistido y aunque había bastantes heridos se habían podido evitar las bajas. La gente todavía corría de un lado para otro intentando recomponerse pero poco a poco la serenidad iba regresando.

Entretanto el pirata había ido a buscar al capitán Garth Brokenstone para explicarle lo que habíamos descubierto y éste nos había citado a todo el grupo de “extranjeros” en la posada del pueblo al cabo de una hora.

El pirata avisó a soldado khadorano y éste a mi… El troloide resultaba un poco difícil de avisar puesto que todavía seguía inconsciente y gravemente herido así que en primer lugar decidí ocuparme de él. Con ayuda de un par de pueblerinos reclutados a toda prisa trasladé su cuerpo hasta el templo donde entre el padre Kerwyn y yo logramos recuperarlo utilizando varios ungüentos sobre él.

Cuando la vida del troloide dejó de estar pendiente de un hilo subí a la pequeña celda que me habían dejado donde pude quitarme la sangre que manchaba mis ropas y pude adecentar mi aspecto hasta parecer presentable.

El tiempo corría rápida esa noche y la hora de la reunión en la posada ya había llegado. Avisé al padre Kerwyn de que salía para allá y de que en cuanto el troloide recuperara la conciencia lo hiciera acudir también a la posada.

Cuando llegué el pirata y el khadorano ya estaban allí. Nos sentamos juntos en una de las mesas a la espera de la llegada del capitán Brokenstone que no tardó más que unos minutos en presentarse y al cabo de un poco llegó el troloide con bastante mal aspecto, pero vivo… que es lo que importaba.

Por fin pude conocer los nombres de mis compañeros de batalla. El pirata dijo llamarse Nolan y ser de una tierra extraña. El khadorano se presentó como Ivash Lovoth y el troloide como Kolor “Kondenador”. Tras las presentaciones de rigor llegaron las explicaciones.

Entre todos logramos identificar a nuestros misteriosos atacantes como Tharns. Aunque las leyendas que hablaban sobre ellos decían que se les había logrado exterminar, esas sangrientas bestias eran lo más parecido que logramos encontrar entre todos nuestros conocimientos sobre seres extraños. El capitán Brokenstone parecía muy preocupado pero no podía destinar a sus escasas e inexperimentadas tropas a investigar el tema y nos pidió ayuda.

Los mercenarios requirieron dinero a cambio de su ayuda y después de regatear durante un rato acabaron “alistándose” en la guardia de la ciudad y aceptando la misión que el capitán les ofrecía pero antes teníamos que descansar un poco, recuperarnos de nuestras heridas y recopilar un poco más de información sobre esa misteriosa casa y su antiguo ocupante.

Antes de acostarnos el padre Kerwyn y yo curamos la mayoría de heridas de Ivash y más tarde el padre Kerwyn se ocupó de las que yo había recibido. Gracias a Solovin el padre Kerwyn contaba con un abundante botiquín!

El descanso fue breve para los nuevos “soldados” de la guardia que fueron llamados a filas al amanecer. Su paga les ponía a sueldo de la guardia y eso implicaba cumplir con toda una serie de obligaciones extras como por ejemplo entrenar a los campesinos hasta la hora del almuerzo en la que empezaríamos a ocuparnos de la investigación sobre Darak y el interés que tenían en él nuestros atacantes.

Entretanto, yo era ajena a todo esto y seguí descansando en el templo hasta media mañana en que uno de los novicios me despertó. Desayuné en compañía del padre Kerwyn y tras rezar mis plegarias matutinas me dirigí a la posada en busca de mis nuevos compañeros.

Mientras tanto ellos se afanaban en sus quehaceres: Ivash había tomado en serio las órdenes del capitán y se dedicaba a entrenar a los campesinos en el uso de las picas mientras que Kolor se emborrachaba con un barril de cerveza comprado en la posada y Nolan daba vueltas por el pueblo en busca de una cerradura que poder sustraer para ponérsela a la puerta de su habitación en la posada.

Tras el almuerzo y una puesta en común decidimos que necesitábamos más información sobre Darak y me dirigí a una de las mujeres más ancianas del lugar, la Sra. Morna, mientras el resto se preparaban para partir al cabo de un rato.

La Sra. Morna dormitaba tranquilamente mientras hacía punto en la puerta de su casa. Perdida en sus recuerdos, costó bastante conseguir que recordara los detalles de las viejas historias que nos interesaban pero finalmente logró darnos algunas pistas. Según la anciana Morna Darak era un leñador que vivía en los lindes del bosque junto con Kara, su mujer y sus hijos. Hubo un año en que el invierno fue tan crudo que incluso los lobos bajaron de las montañas de Khador. Ese invierno la familia de Darak murió por culpa de una extraña enfermedad y hubo un gran ataque sobre el pueblo.

Las palabras de la anciana removieron antiguos recuerdos en mi mente y pensé que tal vez el padre Kerwyn pudiera ayudarnos a conseguir más información al respecto. Así que mis pasos me llevaron hasta el templo donde expliqué al padre todo lo que sabíamos sobre este asunto.

Por suerte Morrow estaba con nosotros y el padre Kerwyn conocía la historia de Darak. Según nos explicó Darak “el hachero” era un leñador que al morir su familia se volcó en su trabajo y en su fe en Morrow. Algún tiempo después un grupo de bandidos atacó el pueblo y él recibió en sueños la visita de un ascendido que cambió su vida. Tras esa premonición Darak cogió su hacha y su armadura y acabó con los enemigos para después desaparecer.

Al explicarme el padre Kerwyn la historia recordé que había oído hablar de Darak “el hachero” con anterioridad. Fue durante mis años en el seminario. Uno de los clérigos que nos instruía nos explicaba historia de aquellos hombres que se habían puesto al servicio de Morrow y de los suyos y entre ellos me habló de Darak.
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