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miércoles, 14 de noviembre de 2007

Reinos de hierro 7- Exploración e invasión

Ha pasado bastante (y no sólo me refiero a tiempo) desde la última actualización de la campaña de Reinos de Hierro así que voy a intentar ir un poco a por faena y resumir un poco lo sucedido (aunque sólo sea porque el tiempo ha borrado los principales detalles de mi memoria y porque sino jamás podré llegar a ponerme al día de por donde vamos) así que nadie se altere si me salto cosas o las cambio un poco. Tan sólo dejádmelo en los comments e intentaré arreglarlo.

PD: me iría de coña que alguien me recordara el nombre del jefe de exploradores de Ishtar porque no lo encuentro por ningún lado --> Gracias reverendo. Lo modifico.

Viene de aquí

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Nuestras incógnitas continuaron durante algún tiempo. No teníamos claro que debíamos hacer a continuación así que dedicamos los siguientes días a prepararnos ante una posible represalia. Ivash continuó entrenando a la milicia de la ciudad y trabó una buena relación con Hamill mientras que Cyvross exploraba los alrededores y yo misma me dedicaba a investigar en la iglesia local sobre el medallón y su posible origen.

Los ánimos estaban tensos en el pueblo y los alrededores. Los animales salvajes rondaban en las cercanías y un lobo enorme estuvo a punto de acabar con Cyvross en un virulento ataque pero por suerte el jefe de exploradores de Ishtar y los chicos de Ivash pudieron acudir a su rescate y le salvaron el pellejo.

Durante esos tensos días de espera el padre Kerwin recibió la noticia de que se acercaba al pueblo un enviado de un amigo suyo que podría echarnos una mano y nos pidió que acudiéramos a buscarlo, ya que podía encontrarse con alguna de las patrullas enemigas. Así que hacia allí nos dirigimos para descubrir que ese supuesto refuerzo no era más que Randall, un engreído embustero que había sido expulsado del monasterio de Morrow por su falta de moral y sus repetidas faltas y que de alguna forma se había ganado la confianza de un amigo del padre Kerwin.

Acompañados por él regresamos al pueblo y allí fue Piero, el jefe de exploradores, quien nos sugirió que tal vez podríamos pasar nosotros al ataque, ayudándole a hacer una batida por los bosques cercanos en busca de los diferentes campamentos enemigos en vez de permanecer esperando el ataque del ejército enemigo.

Durante nuestra batida encontramos algunos grupos de enemigos pero el bosque estaba mucho más solitario de lo que todos imaginábamos. Encontramos varios campamentos pero parecían haber sido abandonados y una terrible sospecha se cernió sobre nosotros. Regresamos al pueblo tan rápido como nos fue posible pero al llegar allí el ataque que habíamos temido ya se había producido y Ishtar había sido tomada por el ejército enemigo.

Desde lejos observamos las columnas de humo que salían de diversas casas del pueblo y cómo el ejército enemigo campaba a sus anchas por el interior de la ciudad. Mientras reflexionábamos sobre cual sería el mejor curso de acción a seguir un destello en una de las torres de vigilancia de las afueras nos llamó la atención. Fuimos hacia allí y descubrimos a unos pocos supervivientes de la milicia.

A partir de ahí trazamos un plan para reconquistar la ciudad. Por lo que habíamos podido comprobar todavía existían dos focos de resistencia: uno en los cuarteles y el otro en el templo de Morrow y pensamos en aprovecharnos de ellos. Entraríamos a la ciudad a través del entramado de túneles que llevaba hasta los pozos del pueblo y desde allí podríamos acceder tanto a la iglesia como al cuartel. Si lográbamos reunirnos con alguno de los focos de resistencia pensamos que probablemente conseguiríamos romper el cerco y ayudar a los supervivientes.

Así que tras reunir a cuantos supervivientes fuimos capaces de encontrar nos dirigimos hacia las cavernas que suministraban el agua al pueblo. El acceso al pueblo no fue demasiado complicado (si obviamos los problemas derivados de ir cargando con muchos kilos de metal por unos subterráneos húmedos y llenos de desniveles, claro) y no tardamos demasiado en encontrar el acceso al pozo de la cocina de la iglesia.

Tras asegurarnos de que no había enemigos en la zona Cyvross se dedicó a explorar los alrededores mientras el resto de nosotros salíamos del pozo y nos preparábamos para el combate. Éste no tardó demasiado en llegar. Habíamos localizado a un grupo de resistentes en la capilla trasera y cargamos hacia ellos. El enemigo nos superaba en número pero nuestra llegada dio fuerzas al padre Kerwin y a los pocos milicianos y soldados que le acompañaban. El combate fue duro y en varios momentos creímos estar a punto de ser superados por el enemigo pero la fuerza de los ascendidos de Morrow llenó nuestros cuerpos y la fe nos fortaleció. Entre todos conseguimos abatir al enemigo a la vez que mediante un milagro de la fe, el padre Kerwin convertía las puertas del templo en piedra impidiendo así la entrada de más enemigos.

Una vez superada la ansiedad del combate descubrimos que en la cripta de la iglesia se habían refugiado un número importante de supervivientes a los que convencimos para que se refugiaran en los túneles junto a parte de la milicia. De esa forma el resto de nosotros tendríamos una preocupación menos y en caso de que no lográramos expulsar a los invasores ellos tenían alguna posibilidad de huir y sobrevivir.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Al fin continuas!!! mola.... Por cierto, el jefe de exploradores se llama Piero

Vanessa Carballo dijo...

Gracias! Ya lo he modificado en el texto

Rutius dijo...

¿Ya está? ¿No has colgado más diarios de partida? Vaya putada, ahora que estaba enganchado a la historia... ¿Cómo acabó la cosa?

Vanessa Carballo dijo...

Gracias por tus comentarios, Rutius. He tardado un poquito en publicarlos porque he tenido que poner moderación en los comments de artículos antiguos porque se estaba colando mucho spam.

La campaña ha continuado enlazando con la Witchfire (muy modificada) y todavía ahora la estamos jugando.

Reverendo, el máster, me ha dicho que te diga que gracias por tus comentarios y que sigas haciendo presión para que escriba más relatos, que a él también le gustan mucho.

Rutius dijo...

Estos diarios de campaña son todo lo que queda de tantas horas de diversión. Con los años todo se va olvidando, pero releyendo los diarios los que jugaron las partidas se acuerdan de anécdotas y vuelven a disfrutar como el primer día. Seguiré leyendo, si sigues escribiendo. ;)