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martes, 20 de enero de 2009

Viajando a Vigo



Tal y como ya os había comentado a principios de mes estuve de viaje con unos amigos por Galicia, concretamente por Vigo. La idea era ir a pasar unos días a casa de un amigo que es de allí y de paso hacer un poco de turismo por la zona. A mi, me encanta Galicia, así que en cuanto se habló del tema me apunté a ir para allá.

Aquí podéis encontrar las fotos del viaje. En esta ocasión hice poquitas pero igualmente creo que ya se puede apreciar lo bien que nos lo pasamos!

Llegamos el lunes 29 y rápido, rápido después de dejar las maletas nos fuimos a tomar unas cervezas y luego a cenar rico, rico y superbarato al bar Brabantes. Después de la cena nos pasamos por La Noria donde nos bajamos dos botellas de crema de orujo y una de licor café entre 7. De vuelta a casa la madre de nuestro anfitrión nos había dejado preparadas "algunas cosillas" por si volvíamos con hambre y para que no dijesen que les habíamos hecho un feo nos pusimos hasta las trancas de tortilla de patatas, brazo de gitano con jamón y queso y embutido... lo normal para re-cenar a las 4 de la mañana!! (al menos por Galicia al parecer...)

Al día siguiente fuimos a conocer Vigo. Visitamos el Castro, admiramos las preciosas vistas de la ría y las islas Cíes, bajamos a echar un vistazo a los castros pre-romanos y visitamos el monumento a la batalla de Rande. Volvimos a comer a casa donde nos volvieron a agasajar hasta el infinito con más comida riquísima y abundantísima y después de descansar un ratillo volvimos a dar una vuelta por Vigo. En esta ocasión bajamos a ver el centro histórico y descubrimos que Vigo es una ciudad terriblemente friky tienen un dragón con su jinete, un sireno y una estatua al cultista desconocido (con calamar gigante incluido)... Y después de subir y bajar (Vigo está llena de cuestas) durante un buen rato nos fuimos a cenar unos bocatas de jamón asado (riquísimos) y luego a tomar algo a la Guinda y a la Abadía.

El día 31 preferimos no salir muy lejos y nos acercamos al parque del Pazo de Castrelos que está a las afueras de Vigo. Es realmente bonito y estoy segura de que si no hubiera estado lloviendo lo hubiéramos disfrutado incluso más. Luego seguimos con la ruta gastronómica acercándonos a comer empanadillas (rellenas de todo tipo de cosas) al Barril y después de tomar los cafés quedamos con Lope y Audet para que nos llevaran a visitar Baiona, que está en la punta de la ría, tocando el Atlántico. Como no teníamos mucho tiempo (había que volver a Vigo para cenar con nuestros anfitriones) sólo dimos una vuelta por la impresionante fortaleza y nos tomamos unos vinos en la parte histórica... pero nos gustó mucho. Esa noche, tal y como ya he dicho, nos habían invitado a cenar y, para variar, nos pusimos las botas de comida riquísima y hospitalidad gallega. Después de las uvas salimos por Vigo y visitamos el Bluss, O Bardo y finalmente nos fuimos a tomar un chocolate con churros espeso y riquísimo (deberían aprender a hacer el chocolate así por aquí, que parece cola-cao...)

Como os podéis imaginar, el día 1 nos levantamos a las tantísimas y después de picar algo por casa nos fuimos a visitar Cancerbero, el club de rol de nuestros colegas de Vigo. Allí nos atendieron de fábula y pudimos jugar una partidilla a Infinity con uno de sus playtesters oficiales. Después de una inacabable partida que, obviamente acabó con la derrota del jugador barcelonés seguimos un buen rato de cháchara con los frikis de por allí, comparando situaciones, ventajas y desventajas.

El día 2 habíamos quedado para ir a probar el churrasco con Lope y la lluvia no pudo impedirnos disfrutar de una señora churrascada en A roda. Después de comer nos fuimos al Dragon's spirit y disfrutamos de una mega-partida crossover de Vampiro entre los jugadores habituales de nuestro máster en Vigo y nosotros (9 jugadores reconfigurando la realidad...). Después de la partida y para seguir con el buen yantar, nos fuimos de nuevo al bar Brabantes donde volvimos a dar buena cuenta de las tapas de la casa y de nuevo a la Noria.

El día 3 nos levantamos bien tempranito (bueno, en verdad no tanto...) y nos fuimos en bus hasta Santiago vía Pontevedra. Allí visitamos la catedral, el obradoiro y las calles del centro y, como no, paramos a hacer unos cuantos vinitos (incluyendo un bar donde nos dieron como tapa un peazo de bol de lentejas inmenso y que debido a que habíamos acabado de comer poco antes no fuimos capaces de comernos...). Al volver de Santiago habíamos quedado para comer en el Casanova con casi todos los amigos de nuestro anfitrión (ñam, ñam, más comida buena) y de allí nos fuimos a tomar algo al Anoeta, uno de los bares heavys de toda la vida de Vigo que, según nos contaron, ha perdido bastante en los últimos meses debido a ciertos cambios que se han producido.

El día 4 nos volvía a tocar excursioncita. En esta ocasión nuestro destino era Combarro. Un pueblo tradicional marinero superchulo en el que como dato friky añadido se rodó la película Dagoon, basada en la obra de H.P. Lovecraft (sí, eso quiere decir que en verdad Combarro es... Insmouth!!!) Allí paseamos por el pueblo, disfrutamos de sus magníficas vistas de la ría de Pontevedra y pudimos comprobar que se trata del lugar de toda Galicia con más hórreos por metro cuadrado. Nuestra intención era comernos una señora mariscada ya que tiene la fama de ser uno de los lugares con el marisco más barato de todas las rías bajas... pero no pudo ser aunque igualmente comimos de vicio (esas vieiras se salían de buenas) en el bar La Parada. Al volver hicimos una paradita en el Dragon's spirit para tomarnos una copichuela y cenamos en casa de nuestro anfitrión (otra cena deliciosa y abundantísima).

El lunes 5 era nuestro día de regreso así que aprovechamos para hacer nuestras compras de licores varios (si no los conocéis tenéis que probar ya la crema de orujo, el licor café y la crema de chocolate y cerezas!!) y para despedirnos de Vigo. Y, finalmente y muriéndonos de ganas de quedarnos unos cuantos días más, tuvimos que coger el avión y regresar a casa

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