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lunes, 26 de diciembre de 2011

Historia: La era de los dragones (II parte)

Tras la batalla de los Progenitores la vida fue emergiendo lentamente en el nuevo mundo a lo largo de millones de años. Siberys había fallecido durante la batalla con su hermano de corazón negro pero su poder permanecía latente en su sangre divina. Esa sangre, cargada con la más pura esencia de la magia arcana, cayó sobre Eberron, mezclando las fuerzas primarias de la vida con la magia arcana para producir unas nuevas criaturas con la fuerza de ambos Progenitores: los dragones.

De acuerdo con los mitos dracónicos, allí donde la sangre de Siberys tocó las nubes, nacieron los dragones de plata. Tocó los altos picos de las montañas y los dragones blancos se alzaron del hielo. Tocó los pantanos y los dragones negros emergieron desde sus profundidades. De forma similar, todas las subrazas de dragones nacieron en el continente de Argonessen. Los dragones eran poderosos, numerosos y orgullosos, y poseían el poder arcano innato de Siberys y la vibrante fuerza vital de Eberron.

Los dragones veneran a los Progenitores como los arquitectos de la Creación, pero también sigue la fe religiosa conocida en dracónico como Thir, en la cual además de a los Progenitores también se adora a un panteón de once deidades dracónicas que se supone son seres de espíritu divino que ayudaron a los tres dragones Progenitores a dar forma al cosmos.

Es por eso que Eberron, de forma figurada y literal, es un mundo dividido en tres partes. La mitología sugiere que esas tres partes corresponden a los tres dragones Progenitores de los tiempos legendarios: Siberys, el Dragón Superior; Khyber, el Dragón Inferior, y Eberron, el Dragón Intermedio. Esta interpretación figurativa tiene su lugar en todas las religiones, filosofías y folklores de todas las razas inteligentes del mundo. Cada cultura tiene su propia versión de la leyenda de los dragones Progenitores que hemos explicado con anterioridad. Si esta mitología es literalmente cierta o únicamente una explicación simbólica para los procesos mágicos y físicos que tuvieron lugar al principio de los tiempos, es un tema de debate de los estudiosos.

En términos literales, el Dragón Superior corresponde al anillo de gemas de dragón que rodea al mundo de Eberron sobre su ecuador. El Anillo de Siberys se puede ver en el sur del cielo, donde aparece como una banda luminescente de manchas doradas que empieza al principio del equinoccio de invierno y que crece y se hace más intensa conforme avanza el año. Se puede ver mejor durante la noche, pero también es visible durante el día.

Khyber, el Dragón Inferior, comprende la Infraoscuridad del mundo, las cavernas laberínticas que serpentean bajo la corteza del mundo y que se internan en las profundidades del planeta. Khyber consiste en una serie de túneles retorcidos que se abren en cavernas de diferentes formas y tamaños. Este mundo subterráneo reproduce el mundo superior, un reflejo oscuro con ríos subterráneos, lagos y fieros arroyos de lava fundida.

La superficie de Eberron se extiende hasta el horizonte, entre el Dragón Inferior y el Dragón Superior. Un conjunto de campos y bosques, océanos y montañas, desiertos, pantanos, junglas, tundras y mucho más. Los distintos ambientes se suceden uno tras otro bajo un sol amarillo. Las montañas se alzan, los valles caen y el agua rodea la tierra.

Pocos de los seres inteligentes vivos de la era actual existían en el amanecer del tiempo. Los titanes de Xen’drik estaban en su infancia, poseyendo un gran potencial pero sin el conocimiento para usarlo. Las razas inferiores de humanoides todavía no habían nacido y las criaturas oscuras y demoniacas todavía no habían sido engendradas. Entretanto, los dragones ya surcaban los cielos mostrando todo su poder.

Las únicas criaturas que podían igualar el potencial de los dragones en esa época eran los couatls, las serpientes emplumadas originales de Sarlona. A pesar de todo su poder, los dragones son criaturas mortales: se reproducen, envejecen y con el tiempo, mueren. Los couatls, en cambio, están fuera del ciclo de la vida. Las leyendas dicen que los couatls se formaron de la sangre pura de Siberys antes de que tocara Eberron y que como consecuencia, son realmente inmortales, seres celestiales y la contrapartida de los demonios de Khyber. Los couatl vuelven a nacer tras la muerte de forma que su número siempre es constante y, aunque poderosos, los couatl dejaron a los dragones el mundo y se mantuvieron en su hogar de Sarlona.


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