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lunes, 13 de febrero de 2012

Historia de Eberron: La era de los Gigantes (III parte)

Continuamos con la serie de artículos sobre la Historia de Eberron y, concretamente, con el fin de la era de los Gigantes. Como siempre, si hay algún tema que os gustaría que tratara con más profundidad o tenéis cualquier otro comentario, ya sabéis que únicamente tenéis que comentarlo!

–38,000 YK – El Alzamiento de los elfos y la Caída de los Gigantes:

Las civilizaciones supervivientes de gigantes de la Liga Sul’at y el Imperio Cul’sir nunca llegaron a recuperarse de la invasión quori. Las maldiciones arcanas y las plagas azotaron la tierra como resultado del cataclismo producido por la destrucción de la treceava luna y por la magia de sangre que los gigantes tuvieron que llevar a cabo para conseguirlo y los elfosy drow utilizaron la oportunidad que les dieron estas catástrofes para rebelarse contra sus señores.

Los gigantes, nuevamente amenazados con la destrucción de sus imperios tras la reciente guerra con los quori, no estaban capacitados para luchar en otra guerra. Al ver que era factible que perdieran los restos de sus imperios ante los elfos, los gigantes decidieron volver a utilizar el poder que los ritos de sangre les habían proporcionado y, de esa forma, detener a sus esclavos rebeldes. Antes de que los gigantes pudieran volver a utilizar poderes de esa magnitud destructiva por segunda vez y, antes de que pudieran llegar al Oasis de Sangre para reclamar los Orbes de los Dragones que podrían haber utilizado para evitar el castigo de los dragones, los señores de Argonnessen decidieron que no iban a permitir a sus antiguos protegidos repetir semejante error de cataclísmicas consecuencias.

En un despliegue de poder dracónico que no se ha vuelto a ver desde entonces, la Luz de Siberys y los Ojos de Chronepsis reunieron a miles de dragones en una fuerza militar de poder inconmensurable. Esta armada dracónica descendió sobre Xen’drik. Los grupos de dragones oscurecían el sol y por primera vez desde su épica contienda con los demonios, toda la fuerza de Argonessen se unió al ataque. En menos de una semana, los dragones destrozaron los últimos imperios de los gigantes y titanes mediante su furia elemental y su magia épica. Cuando su ira se calmó los dragones habían desatado tal cantidad de destrozos sobre el continente como los que querían prevenir. Como raza, lamentaron su anterior idea de compartir su poder arcano con los gigantes. Incluso hoy en día, conservan el recuerdo de este terrible error y mantienen su resolución de no volver a repetirlo.

Las civilizaciones gigantes desaparecieron literalmente de la faz de Eberron bajo este terrible asalto dracónico. Los drow se ocultaron en la espesura de Xen’drik y en las ruinas subterráneas y los elfos huyeron a la isla-continente de Aerenal que recibió su nombre en honor al líder del éxodo masivo, la elfa Aeren. La mayor parte de los drow se dividieron entre las tribus de exploradores de la jungla conocidos como Vulkoornir (que reverencían al dios-escorpión Vulkoor que no es más que un aspecto de La Burla), la sofisticada civilización de drow subterráneos conocidos como Umbragen y los Sulatar, la nación de drows adoradores del fuego que mantuvieron las tradiciones religiosas y la agresividad militar de la Liga Sul’at, sus antiguos señores.

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